La formación de la Tierra desde el Big-Bang

Hace aproximadamente 5000 millones de años, la estrella que es nuestro sol comenzó su existencia. El sol se formó como otras estrellas a partir de la acumulación de partículas de polvo y gases de hidrógeno y helio, que formaban remolinos en el espacio entre las estrellas más viejas.

La inmensa nube que se convertiría en el sol, se condensó gradualmente a medida que los átomos de hidrógeno y de helio eran atraídos unos a otros por la fuerza de gravedad y caían en el centro de la nube, cobrando velocidad mientras caían. Cuando la aglomeración se hizo más densa, los átomos se movieron más rápidamente, más átomos chocaban unos con otros y el gas de la nube se tornó más y más caliente. A medida que la temperatura se elevaba, se intensificó la violencia de las colisiones hasta que los átomos de hidrógeno chocaron con tal fuerza, que sus núcleos se fusionaron formando átomos de helio adicionales y liberando energía nuclear. Esta reacción termonuclear aún ocurre en el corazón del sol y es la fuente de energía que se irradia desde su incandescente superficie.

Los planetas se formaron a partir de los restos del gas y del polvo que giraban alrededor de la estrella recién formada. Al comienzo, las partículas deben haberse reunido al azar, pero a medida que la masa aumentaba de tamaño otras partículas comenzaron a ser atraídas por la gravedad de las masas más grandes. El torbellino de polvo y las esferas en formación continuaron girando alrededor del sol hasta que, finalmente, cada planeta hubo limpiado por completo su propia órbita, recogiendo la materia suelta, a la manera de una bola de nieve gigantesca.

Se calcula que hace 4600 millones de años la Tierra se consolidó, la corteza externa se formó a medida que se enfriaba la superficie. La atmósfera primitiva no contenía oxígeno y se formó como parte de los gases resultantes del proceso de enfriamiento de la superficie.

En cuanto a los comienzos de la vida, hace algún tiempo se descubrió un grupo de células fósiles de más de 3000 millones de años, de acuerdo a las condiciones de la Tierra en ese entonces, la luz ultravioleta atravesaba con más facilidad nuestra primitiva atmósfera, la superficie era atacada con frecuencia por rayos. Las moléculas del caldo primitivo fueron agrupándose, algunas eran atraídas por el agua, otras eran repelidas por esta, estas últimas se unieron formando compuestos más grandes, como proteínas y los nucleótidos que son los componentes esenciales del ADN y el ARN.