Jurásico

 

Segunda división del mesozoico. Abarca desde unos 195 hasta unos 136 millones de años atrás. Toma su nombre de los estratos de roca de la cordillera del Jura.                                                                                                  

Al principio del jurásico, la Tierra tenía dos supercontinentes —Gondwana en el Sur y Laurasia (Asia, Europa y Norteamérica) en el norte— divididos por el mar de Tetis cuya parte occidental se localizaba en el lugar que ocupa ahora el Mediterráneo. Italia, Grecia, Turquía e Irán seguían ligados a la porción norteafricana de Gondwana. La Antártida y Australia, ya separadas de Gondwana en el inicio del jurásico, permanecieron unidas, mientras que la India se desplazaba hacia el norte en una trayectoria de colisión con Laurasia, el supercontinente del norte.                                                   

Norteamérica, todavía unida a Groenlandia y a Europa occidental en los comienzos del jurásico, empezó a separarse de Gondwana y a derivar hacia el oeste. Esto tuvo dos efectos: primero, se abrió el golfo de México, en cuyas aguas se depositaron gruesos lechos de sal; segundo, mientras que Norteamérica empezaba la subducción del suelo del Pacífico, el inicio del volcanismo y la intrusión de batolitos (grandes cuerpos subterráneos de roca ígnea granítica), en el oeste prepararon la formación de los sistemas montañosos que, más tarde, culminarían en la emergencia de la cordillera Norteamericana —las montañas Rocosas y sierra Nevada.                                 

Entre tanto, en el hemisferio sur, Sudamérica y África empezaron a separarse, creando una vía marina larga y estrecha entre los dos continentes. Con el tiempo, esta vía se unió al gran mar ecuatorial de Tetis. Mientras que estos mares crecían y se unían, zonas de agua marina poco profundas y cálidas se extendieron por gran parte de Europa y de otras masas de tierra que bordeaban el mar de Tetis. Hacia el final del jurásico, estos mares bajos empezaron a vaciarse, dejando depósitos gruesos de caliza en donde se formaron algunas de las más ricas acumulaciones de petróleo y de gas.                

Una de las pruebas de que el clima jurásico era cálido y húmedo es la existencia de arrecifes de coral muy difundidos y de bosques templados y subtropicales compuestos en su mayoría por gimnospermas (cicadíneas y coníferas), ginkgos y helechos con semilla. Las angiospermas (plantas con flor) aparecieron por primera vez a mediados del jurásico.                                    

Los reptiles eran la forma de vida animal dominante. Algunos se habían adaptado a la vida marina (los ictiosaurios y los plesiosaurios) y a la aérea (los pterosaurios) tanto como a la terrestre, donde se desarrolló una gran variedad de formas —algunas de ellas alcanzaron tamaños gigantes, como el alosaurio, carnívoro, y el apatosaurio, herbívoro. En 1822, se encontraron los huesos del Iguanodon, uno de los primeros dinosaurios descubiertos, en estratos jurásicos de Sussex. También se hallaron restos del pájaro más antiguo conocido, el Archaeopteryx dentado. Los mamíferos, aparecidos al final del triásico, continuaron siendo roedores pequeños.