Oligoceno

 

Tercera división del periodo terciario del cenozoico, que se inició hace 40 millones de años y finalizó hace 25 millones de años. El oligoceno viene del griego, “poca vida”.

Según la teoría de la tectónica de placas, las colisiones entre las placas de la corteza terrestre continuaron sin pausa. En el hemisferio oriental, los restos afroárabes e indios del anterior supercontinente de Gondwana chocaron con Eurasia al norte, cerrando el extremo oriental del mar de Tetis y dejando en su lugar, el Mediterráneo. Las fuerzas de compresión generadas por la colisión contribuyeron a elevar un extenso sistema de cadenas de montañas, desde los Alpes en el Oeste hasta el Himalaya en el Este. Mientras tanto, la placa australiana chocaba contra la indonesia, y la norteamericana había empezado a solaparse sobre la del Pacífico.

Como resultado, el proceso de expansión de suelo marino originado en la dorsal del este del Pacífico se desvió a una dirección perpendicular al eje de la dorsal. Se produjo una gran falla en San Francisco, generadora de terremotos. El clima siguió siendo subtropical y húmedo en toda Norteamérica y Europa, pero había comenzado un enfriamiento terrestre a largo plazo, que culminaría en los periodos glaciales del pleistoceno.

Los mamíferos estaban ya establecidos en el oligoceno como forma de vida terrestre dominante. El caballo siguió evolucionando en Norteamérica. Tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo vivían tres grupos de rinocerontes; uno de ellos, hoy extinto, incluía el Baluchitherium de Asia central, de 5,5 m de alzada y 7,6 m de longitud —el mamífero terrestre más grande de todos los tiempos—. Otra tribu de mamíferos extintos, los titanoterios, similares a rinocerontes, incluía al Brontotherium, el animal terrestre más grande de Norteamérica durante aquel periodo. Medía 2,4 m a la altura de la cruz. El grupo extinto de los calicoterios, propio de Norteamérica y Asia, se caracterizaba por tener el cráneo similar al de un caballo, el cuerpo parecido al de un camello y garras largas y estrechas.

Los camellos del oligoceno, que tenían por aquel entonces el tamaño de ovejas, se extinguieron en Norteamérica, pero algunos emigraron a Sudamérica junto con los pécaris y los tapires. Mientras tanto, grandes rebaños de oreodontos (primos del camello, similares a cerdos) pastaban en las llanuras de Norteamérica al igual que los de entelodontos (cerdos gigantes con número par de dedos), nativos también del mismo continente; ambos grupos se extinguieron en el mioceno. Los primeros elefantes dieron lugar, en África, a los mastodontes, que no medían aún más que 1,5 m de altura. Los creodontos se habían diferenciado ya para dar lugar a perros y gatos; estos últimos comprendían dos grupos; de uno de ellos surgió el machairodus o tigre dientes de sable. Los roedores estaban ya muy extendidos, y entre los primates se encontraban el tarsero y el lémur.