Pérmico

 

Sexta y última división del paleozoico. Abarca un intervalo de 55 millones de años, se inició hace 280 millones de años y finalizó hace 225 millones de años. El periodo fue denominado así en 1841 por el geólogo inglés Roderick Impey Murchison en honor a Perm, una aldea del este de Rusia. En todo el mundo las rocas del pérmico son ricas en depósitos de carbón, petróleo y gas.

La parte final del paleozoico fue un periodo de agitación generalizada de la corteza terrestre. Según la teoría de la tectónica de placas, emergieron continentes de debajo de los mares poco profundos. Los depósitos acumulados en fosas fueron sometidos a presión y elevados en forma de sistemas de montañas: los Apalaches del centro y del sur en Norteamérica, y los Urales en Rusia. Europa y Asia se unieron, Siberia con Rusia y China con Siberia, mientras que al oeste una colisión entre placas continentales unía Norteamérica con el continente ancestral de Gondwana. De este modo, todas las masas continentales de la tierra seguían unidas en una sola, llamada Pangea, nombre que le fue dado por Alfred Wegener. Las regiones del sur de América y África estaban, al parecer, unidas en las inmediaciones                                                            

La vida marina invertebrada del comienzo del periodo era excepcionalmente rica, y floreció en los cálidos y poco profundos mares interiores. Hacia finales del pérmico, una oleada de extinciones en masa, la mayor que se haya producido en la historia del planeta, puso fin a grandes grupos de corales, briozoos, equinodermos y otros invertebrados. En tierra firme, a los helechos con semilla se sumaron coníferas y gingkos. Los anfibios iban decreciendo en número, pero los reptiles, que habían hecho su aparición en el carbonífero, estaban experimentando un desarrollo evolutivo espectacular de formas carnívoras y herbívoras similares a las de los mamíferos. Durante el pérmico aparecieron también los antecesores de los dinosaurios.